Forma alianzas ganadoras
Los emprendedores coinciden en que la clave del éxito está en rodearse de personas
especiales: socios, colaboradores y buenos consejeros
En 1990 Alemania levanta su tercera Copa de Futbol en el Mundial de Italia --tras vencer a
Argentina en una dramática final definida a penales-- y, tres años después, MTV Latinoamérica inicia
trasmisiones.
Mientras tanto, en México, la industria del cine vivía una de sus peores épocas: salas vacías, instalaciones
deficientes y mal servicio. ¿Oportunidad de negocio? Así lo vieron dos estudiantes que en ese momento cursaban una
maestría en la Universidad de Harvard, en Estados Unidos. Adolfo Fastlicht y Mathew Heyman se preguntaban: ¿Por qué
esta industria no era tan redituable en México como en la Unión Americana?
Y en la búsqueda por resolver esta interrogante, invitaron a participar en el proyecto a otro
compañero: Miguel Ángel Dávila, quien entonces no era sino otro aficionado más a las producciones cinematográficas
comerciales. "Al terminar el MBA, mi objetivo era trabajar en el gobierno y mejorar la eficiencia de la
administración pública. ¿Cine? La verdad, nunca lo había pensado", dice.
Pero en 1992 la Ley Federal de Cinematografía fue reformada, terminó el control sobre el precio de
taquilla y se desregularizaron los contenidos obligatorios de pantalla en los cines. Esto sentó las bases para
fomentar la competencia en la industria. ¡Era momento de actuar!
Reúne al mejor equipo
Conscientes de la oportunidad que se les presentaba, cada uno definió qué podía aportar al negocio que
emprenderían:
- Adolfo. Habilidad en las relaciones públicas. Siempre está en el lugar correcto y con las personas
correctas. Buen comunicador de ideas y con una amplia visión de negocios.
- Mathew. Conoce la industria del cine, es apasionado por el negocio y entiende cómo funciona.
- Miguel Ángel. "Yo fui, entonces, el implementador. Y dirigí mis habilidades hacia la ejecución de las
ideas".
Cuando cursaban el segundo año de la maestría comenzaron a diseñar el plan de negocios, con el que ganaron el
primer lugar en un concurso organizado por Harvard. Parecía que el éxito los esperaba a la vuelta de la esquina. Y
decidieron participar en un certamen a nivel nacional con sede en Texas. "Pero quedamos fuera en la primera ronda",
recuerda Dávila.
Los jueces del concurso les hicieron ver algunos puntos: no tomaron en cuenta a los competidores ni consideraron
los monopolios que había en México. Pero no sólo eso: les dijeron que la meta de levantar US$6 millones para
iniciar el proyecto era poco alcanzable por tres emprendedores de 25 años. Lejos de desmotivarlos, esta experiencia
les dejó varias lecciones antes de salir a conquistar su sueño.
Regla N° 1: creer en el proyecto y actuar para demostrarlo. Esto significó imprimir tarjetas de presentación,
papelería y crear el logotipo de la empresa. Todos los días se reunían en el departamento de uno de los socios, en
Cambridge. "Adolfo contactaba a la gente de bienes raíces en México, Matt se comunicaba con los distribuidores y yo
me encargaba de las proyecciones financieras", cuenta.
La aventura inició con la búsqueda de capital para financiar la idea de negocio. "Es un hecho que necesitas
reunir dinero, pero es más importante que éste sea útil", afirma contundente Dávila. "No es lo mismo levantar
capital de una persona que no te da ningún valor agregado, a contar con socios que, en un momento determinado, te
ayuden a conseguir otros objetivos".
Por eso buscaron que J.P. Morgan(una de las principales instituciones financieras a nivel mundial) se
convirtiera en su primera fuente de capital. ¿La razón? "Es un banco que te abre otras puertas y que también te
acredita a ti y a tu proyecto ante las personas con las que tendrás que tratar". Y la relación fue más allá, ya que
los ejecutivos de la firma les recomendaron que en lugar de pedir US$6 millones, solicitaran US$21 millones. Así
tendrían capital suficiente para enfrentar a la competencia.
"Nuestro primer contrato cerrado fue en 1994, con el Centro Comercial Santa Fe, en la Ciudad de México",
sostiene. "Éramos Cinemex, nadie sabía de nosotros y tampoco que no teníamos un peso fondeado en la empresa". Pero
ahí es cuando contar con socios estratégicos marca la diferencia. "Primero luchamos por tener credibilidad para
solicitar crédito y, después, convencimos a la inmobiliaria de que éramos la compañía correcta para que invirtiera
-varios millones de dólares- en la construcción de un nuevo tramo dentro de la plaza para ubicar las salas de
exhibición".
"Todos teníamos plena confianza en el trabajo del otro. Nos decían el monstruo de las tres cabezas. Aunque mucha
gente opinaba que no íbamos a tener éxito debido a que la empresa estaba manejada por tres co-directores
generales", apunta Miguel Ángel Dávila.
Lo cierto es que cada uno desempeñaba una función clave: Matt llevaba el control del equipamiento de los cines y
relaciones con los distribuidores y la industria; Adolfo conseguía las ubicaciones de las salas de exhibición por
medio de sus contactos; "y yo me dedicaba a la parte operativa del negocio, siempre orientado a la atención y
servicio al cliente". "Esto me enseñó a rodearme de gente mejor que yo para complementar mi trabajo y crear bases
sólidas para crecer", finaliza el emprendedor.
Cómo sumar talento a tu empresa
Estos consejos te ayudarán a conquistar socios y colaboradores para fortalecer y hacer crecer tu negocio:
- Tener pasión, entusiasmo y energía para transmitir y comunicar tu idea. Cree en tu proyecto.
- Aprender a vender tanto tu negocio como a ti mismo. Debes motivar a otras personas a que se integren a tu
organización y aporten nuevas ideas, contactos y relaciones.
- Generar un clima de confianza y crear una cultura de trabajo que motive a los colaboradores a hacer su
mejor esfuerzo.
- Trabajar en equipo y dejar en claro que la labor de todos los integrantes es indispensable, sin importar el
puesto que desempeñe.
- "Dirigir una empresa es seducir a la gente para que haga lo que tú quieres, a fin de que se comprometa con
los objetivos del negocio".
Fuente: www.Entrepreneur.com
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